-Cualquiera- diría que no tenía razón, pero lo contrario.
Más de lo que normalmente-moralmente lo hacía,
Ya que no había día, que no.
Aunque fuese de no pregonarlo.
Un gran apetito...y seguía.
la tragaldabas se despertó,
Ausente el cansancio del pestañeo, el bostezo,
el ánimo social, el ánimo banal, sólo en pos dé.
Seguiría, hasta llegar al clímax.
Escribía esta vez sin bolígrafo,
de corrido, con secuencias, con chisperos en la frente.
Y bullida el alma.
Quizá porque esa era la conexión,
tal vez porque era la única manera de sobre-vivirlo,
a lo mejor por pura manía polígrafa,
o sólo...porque sí.
Tanto porque lo extrañaba desmedidamente
(No la nefasta materia. Sus latidos...) y,
(No la nefasta materia. Sus latidos...) y,
lo buscaba; como por qué buscaba razones de ello.
Tanto porque buscaba adentrarlo más,
como porque le encantaba estar tan en su mundo...
porque también era el suyo. (Desde siempre).

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