domingo, 25 de abril de 2010

Disculpe Pasajer(o/a)...

Disculpe si trasmuto en usted mis proyecciones...
Disculpe si pronuncio una vez al año, su nombre.
Si veo en usted el pedido de los dioses.
Si veo parques, en áridas tierras, ojos en la pared.


Si le hablo al viento de madrugada,
si sueño con conocerl(o/a) otra vez...
Si aún no me he enterado que sólo existe en mi hipotálamo,
que no peino las malas costumbres, de volar por alguien como usted.


Si sólo l(o/a) veo y se pintan mis rubores,
que me espasme tanto de nuestras casualidades,
porque son demasiadas coincidencias,
y hay una lucha entre las voces,
con la realidad que no me parte.


Disculpe señorita/caballero, por incomodar su viaje,
¿Baja la esquina que viene? (pero la esquina no viene,
usted va hacia ella), ¿Baja al doblar la esquina? (tampoco doblada)
¿Al voltear la esquina? (tampoco volteada),
"Cuando voltea (el colectivo se supone), conductor(a), bajo".


Disculpe usted, si quiere bajar y no escucho,
he quedado impactad(o/a) con su parecido,
-Pero de qué me habla...
pero no se me haga la(el) interesante,
que es justamente eso, que no le hace usted,
que es justamente eso, lo que detesto de las gentes.
Porque es en ese momento preciso, cuando me da ganas
de apretar el freno en seco y dejar la ventana de su lateral abierta.


-Usted se confunde de persona oiga.
Sí, quizá, o no sé, ó tal vez no se acuerde.
No lo sé, cómo saberlo, 
pero, discúlpeme, le repito...culpable el Déjà vu.


Pero no se ponga así conmigo, que usted, ahora, mi usted.
No le he pedido que se quede, pero sería lo ideal. Mi ideal.
Cuando voltea (el colectivo se supone), baja ¿no?
Entonces...adelante...
Pero le dejo en su paradero.

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