domingo, 25 de abril de 2010

Visiones

Yo, lo veo a lo lejos...
dicen que casi nunca respira...
que no congenia con las flores,
ni con los otoños.

Que su estación no se ha escrito,
y que lo arboles lloran en su memoria.
-Pero yo...lo quiero. (Como José a María o viceversa).
De una manera pura, tanto que admira Dios.
De tal forma que sólo yo entiendo.
Y guardo para él, desde que se inventó que estemos, con encaje.

Yo eso, mucho...claro que no tanto,
como decirle esto es amor, te entiendo, te espero,
hasta que no le pido explicación, ni le explico.
porque sino, el guión se desvela.
se araña, se oprime y se imprime.

Y ambos sabemos que somos el poste,
que da luz a los días, que apoyan al suelo.
El mismo que nos sostendrá,
para desglosarnos por la espera.

Pero tanto, que yo lo veo y no existe nadie más,
así me bajen las estrellas más puntiagudas,
no hay duda que quepa en un micro-segundo.
porque de lo contrario, no sería.

Y todas las noches le leo un poema, 
o saco una prosa de sus pupilas o su boca,
de su cuerpo un rima, con perfecta cadencia.


También le leo un cuento a nuestra unión, 
resumida a meses,
también comemos, pero a veces,
nos escondemos.


A veces somos los personajes favoritos
de nuestros libros y, damos
aquiescencia a la corrupción (que exime).


También describimos a búhos,
 las pautas, las clausulas,
códigos, e imposibles demás. 


Yo eso,  porque no es nadie.
y porque quizá sea la pareja de José María Eguren.
Porque lo conocí en el tren eléctrico de Ludwig García Pérez  (Presente fecha),
en las promesas del varón a la mujer (madre) -del ilegitimo-.
del amor al huérfano.

En la furia del destino, en los pasos olvidados,
en el abrupto vaivén, en las llanuras cabizbajas,
en las orejas del ruido, en los lomos del diablo,
en las horas que perdí.

Yo, lo veo a lo lejos...
no sé si anda entre escollos o flamas coloridas,
si se desdobla, o se ha enterrado vivo, olvidándose el aura en un lienzo.
Anda con ocupaciones disimiles a las de nuestro reloj.
Si se ha enterado que -yo- nací.

No lo sé...
porque él no vive, nunca ha vivido, habría que definir su existencia.
Sólo sé, que yo...eso.
Y que alguien me ha dictado,
su voz, lo que dice, sus letras, 
su ideología, sus maneras, 
sus posturas, su mirada electrificante,
 pero no su día...

-Y pasa qué, se parece mucho a ti.

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