Lo más hondo de todo,
es que ya no importe ni el silencio;
Lo más solo de todo,
es que ya no duela ni las faltas;
la furia más pura de todas,
es ya no poder ni pensar en ser polvo;
Lo más duro que he conocido,
es ya no tener nada blando y esforzar la sonrisa.
Lo más irónico del valle,
es la pretensión de dar químicos al cuerpo,
cuando lo más dañado ha echo metástasis en el alma.
De esas personas estrechadas, no morimos por suerte alguna,
o por decisión suprema ignorada;
de esas lágrimas enjauladas, que se escapan corredizas
en un cuarto de elásticas;
de gritos para atarlos de blanco, que han perdido la razón
ante una cabeza aplastada;
De quien ya no tiene a donde ir, y se va de este mundo;
tal vez sin irse: aquel de ojos perdidos, o aquel de los fundidos.
O ha entendido los ojos podridos...en el más allá.
"Menos mal que con los rifles, no se matan las palabras..."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario